[Prosa] Todos los hombres de King

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Prosa] Todos los hombres de King

Mensaje  Gren el Lun Ago 26, 2013 1:15 am


1ra Parte

Hasta su transformación en un corgi, King no había considerado adecuádamente cuánto tiempo tomaba cada viaje cuando debes hacerlo con piernas cortas. En la nieve. Sin zapatos.
Se preguntaba cómo los animales se las arreglaban, mientras los dedos de sus pies se mojaban y entumecían. Durante la primera semana, King había vuelto a casa congelado, rígido y adolorido de sus juegos habituales con Fox. Caminando con dificultad a través de la nieve hacia la casa de Fox, un viaje corto de dos calles podría haberle tomado cinco minutos como humano, pero ahora ya estaba por alcanzar los veinte.

Pete no hizo nada para ayudar a aliviarlo. King estaba muy molesto por eso; ya que según él, Pete lo había vuelto así y por lo tanto debería ser responsable de su felicidad. Él debería ser capaz de comer comida normal, usar el baño de la casa, e ir a dormir cuando desee. Mientras consideraba su felicidad, Pete debió darle una cama extragrande con un completo personal a su disposición, una amplia selección de chicas lindas, remover todo dolor de forma permanente y un pase VIP al paraíso. Si Pete iba a jugar con la realidad, bien podría ser un genio que concede deseos.

Pero incluso sin contar las comodidades, las mascotas obtienen ciertos detallitos, o por lo menos es así en otros hogares. La mayor parte del tiempo, las croquetas deshidratadas son el suplemento de una dieta que compensa el costo de la carne, pero las mascotas tienen muchísimas oportunidades de comer comida humana normal, usar el baño, y recibir una asignación monetaria. Sin embargo, sus mascotas no recibieron este trato cuando él era un niño, pero eso fue porque su familia era pobre. Él no tenía ni voz ni voto en su tratamiento.

A pesar de todo, no podía dejar de pensar que Pete estaba actuando precísamente de la misma forma que él lo haría si fuese humano y dueño de una mascota. No podía evitar sentir que todo lo que le estaba pasando, incluso más allá de su transformación y su vida en casa, era todo causado por Pete, y que todo era alegórico. Pudo haber simplificado las cosas culpando a la mala suerte como siempre solía hacer, pero pasó que el primer amigo que hizo fue justo aquel que había intentado secuestrar.

King se sentó en los escalones de la entrada de la casa de Fox y centró la vista en el camino. Él no había querido secuestrarlo. Al principio se opuso a la idea, pero quiso seguir con ello porque no estaba reálmente seguro si le importaba. Eso debe haber sido lo que Pete estaba tratando de enseñarle. O algo así. Pete no había sido claro sobre qué cosa estaba tratando de enseñarle, o siquiera si en verdad estaba enseñándole algo. Se había quedado corto con los detalles, lo cual coincidía bien con él ahora siendo un poco corto.

Dejó de tratar de estrangularse a sí mismo por haber salido con ese estúpido juego de palabras cuando Fox abrió la puerta del frente. Sintió su estómago saltar hasta su garganta pero pudo reprimirlo. A pesar de que conocía a Fox desde hace una semana, cada vez que lo veía, sentía como si hubiese escapado de prisión y aún siguiera siendo humano, mientras Fox huiría aterrado. Entonces su papá, el oficial Bill, ciento quince kilogramos de músculo, lo dejaría hecho pomada por resistirse al arresto. No era el tipo de error que uno quisiera cometer dos veces, ni siquiera de forma subconsciente.

“King” dijo Fox. Él solo vestía su collar con el pañuelo amarillo que lo envolvía a su alrededor, haciéndolo parecer desnudo, ya que King esperaba verlo vistiendo su chaqueta de cuero para que así pudieran jugar afuera. “¿En dónde andabas? Vamos adentro, te congelarás la cola aquí afuera”.

“¿Adentro?” dijo King tragando saliva. “¿Acaso no está tu papá en casa?” King siempre encontraba esta costumbre de las mascotas de referirse a sus dueños como sus padres un poco extraña. Ciértamente él no pensaba en Pete como su papá, aunque Fox también dijo que no todas las mascotas lo hacen. Estaba reservada para aquellas relaciones que fueran mas bien padre/hijo que gobernante supremo/sujeto aterrado.

“Sí, pero hoy estamos teniendo una fiesta. ¿Quiéres entrar?”

Las orejas de King se levantaron. “¿Una fiesta?”

“Sí, una fiesta—”

“¿Con comida?”

“Sí, con comi—”

King pasó disparado a un lado de Fox y se apresuró a entrar en la casa, donde los aromas golpeaban su nariz como un tren fuera de control con mil pasajeros gritando hechos de delicias. Una gran variedad de snacks esperaban en la mesa del comedor, llamándolo—palomitas de maíz, maníes, caramelos duros, Chew mix (las de mantequilla de maní pero sin los M&Ms), y la habitación estaba inundada con el intenso olor de salchichas y hamburguesas concinándose en la parrilla de la cocina. (Aunque Bill no cocinó mucho la carne, como puede verse por las marcas crudas de hipotéticos incendios)

A King se le hizo agua a la boca, así que subió a la primera silla que pudo y extendió la mano como si estuviese por tocar una reliquia sagrada. Escuchó a alguien toser por detrás tratando desesperádamente de ser cortés. Se dió vuelta, con su boca repleta con una cantidad ridícula de PayDay. Ahí estaba Fox, con sus manos extendidas en forma de presentación hacia el perro que estaba junto a él.

“King, él es Fido” dijo Fox.

“Hola” dijo Fido, ofreciendo su mano a King para que la olfatee.

King se paralizó. Fido se veía familiar. Detrás de Fido en el living, había cinco perros sentados. Ellos también se veían muy familiar.

King tragó saliva.

“ . . . ¿Fox?” dijo King, mirando más allá de Fido, “¿Para quién es esta fiesta?”

“Para la unidad K-9 local” dijo Fox, “¿Acaso olvidé mencionártelo? Lo siento”

El PayDay cayó en cámara lenta de la mano de King e impactó contra el suelo. Casi se sentía desnudo, aunque ya estába desnudo, y ese era el tipo de cosas a la que uno podría llegar a acostumbrarse. A lo que no podía acostumbrarse era a la sensación de que alguien se daría cuenta de un momento a otro de que él no solía ser un perro, que un ser sobrenatural lo había transformado en eso, que él había sido un miembro de PETA por un breve período en su vida anterior y el perro parado frente a él en este momento era quien lo había recapturado luego de resistirse al arresto y él podría saberlo. King ya sabía que él estaba emitiendo al menos una docena de gestos reflexivos, y absolútamente cada uno de ellos preguntaría por su vida anterior de ira sin sentido que resultó en pobres decisiones de la vida que de alguna manera lo guiaron a una vida de crimen.

“Eh, no tienes porqué sentirte culpable,” dijo Fido, “es una fiesta, por lo que no es realmente robar comida.”

YA LO SABE.

King tragó saliva muy nervioso. “¡Eh sí, eso es muy gracioso aja ja ja ja! Lo que dijiste.” Hizo una sonrisa falsa mostrando sus molares.

“Su dueño no le deja tener este tipo de snacks” dijo Fox solemnemente. Esto provocó una mirada, una mirada que decía Pobrecito, ¡lo siento mucho! con toda sinceridad. Fido levantó sus manos preparado para darle un abrazo de consuelo, pero King se movió en una forma “corre tan rápido como sea posible”, cayéndose de la silla en la que estaba.

“¡Ja! Vaya perro policia” dijo una vocecita que no era de Fido pero que provenía de la misma dirección. Los mechones de pelo en la cabeza de Fido se movieron a un lado, revelando a un ratón particulármente diminuto, quien se apoyaba sobre esta. King también recordaba al ratón, haciendo pequeños comentarios sarcásticos que particulármente no coincidían con la situación. Era como si el ratón se estuviese esforzando en justificar usar la cabeza del perro policía como su hogar por ser ingenioso todo el tiempo.

El ratón también lo sabe.

Fido empujó al ratón hacia atrás con su dedo índice. “Él no es un perro policía, está aquí como un invitado de Fox. Al igual que tú estás aquí como un invitado mío, principálmente porque no te quedas en casa.”

“Te pasaste,” dijo el ratón, “me heriste Fido. Realmente me heriste, no estoy seguro si podré recuperarme. Dime, ¿si él no se va a terminar ese PayDay . . . ?”

Fido suspiró y levantó la barra de caramelo del suelo, ofreciéndosela de regreso a King. King sacudió su cabeza de un lado al otro vigorósamente, retrocediendo un poco. Fido entonces partió un trozo y se lo entregó a Spo.

King se tranquilizó y se puso de pie. Él supuso entonces que no había nada de que preocuparse al respecto, aunque las señales de alerta seguían parpadeando en su cerebro tan seguras como si recién acabase de pensarlas, pero las obligó a detenerse. Quizás era parte de la anatomía de un perro pequeño ser muy nervioso y agresivo ante posibles amenazas. Era pura adrenalina. Tendriá que esforzarse para evitar que tome el control sobre él.

Fido se dirigió hacia el living. “¡Kevin, ven aquí y conoce a King!”

Inmediátamente King fue tacleado por un enorme Doberman, volando a través del comedor y la cocina hasta estrellarse contra la pared del fondo. “¡HOLA KING ES UN PLACER CONOCERTE!”

“¡AAAAH! ¡AAAAH!” gritó King. Luchaba por liberarse de ese déjà vu de pesadilla que lo estaba sosteniendo con un férreo agarre.

“Hey chicos, no se peleen” dijo Bill sin quitar los ojos de la parrilla.

“¡King!” Fox corrió hasta el otro lado de la cocina y lo liberó del agarre de Kevin. “¡Contrólate!”

King se aferró a Fox, estremeciéndose violéntamente.

“¡Kevin! ¡Perro malo!” dijo Fido, “¡No taclees perros que sean más pequeños que tú!”

“Eh, lo siento,” dijo Kevin levantándose, “pensé que habías dicho que no taclee perros más grande que yo.”

“¡No! ¡Cualquier tacle debe darse sólo bajo contextos específicos!

Fox arrancó a King de su pecho y lo arrastró hasta el cuarto de lavado, cerrando la puerta. Sentó a King en una canasta de ropa sucia para ponerlo a la misma altura de sus ojos.

“King, ¿te encuentras bien?” preguntó Fox. Olfateó el collar de King, pero King empujó su naríz a un lado. Él telegrafiaba sus sentimientos con lenguaje corporal, pero los perros siempre buscan primero el olor.

“No, no estoy bien” dijo King.

“¿Qué sucede?”

“Yo tuve—” King se pausó por un momento, considerando quién era él y con quién estaba hablando. Una mentira sería mucho más apropiada. “Yo fui . . . maltratado . . . por perros policías . . . ¿cuando era un cachorro?”

Fox suspiró. “Sus intenciones son buenas. No dejes que eso te afecte, ¿está bien?”

King se puso a pensar cuán lejos podría llevar esta mentira y luego se mordió el labio. “Okey” dijo King.

“Ahora vamos, tienes que conocer al resto—”

“¡NO!” dijo King demasiado rápido. “Eh, no, podríamos sólo . . . tráeme algo de comida chatarra y entonces yo símplemente volveré a casa o algo así. ¡Realmente arruiné mi bienvenida aja ja ja! Ja.

Fox se cruzó de brazos y le dio una mirada fulminante. Las orejas de King cayeron.

“Sí está bien” dijo King.

“No está bien,” dijo Fox, “tienes un serio problema. Ya me contaste acerca de tu papá, ¿y tú prefieres ir a casa que quedarte aquí el resto de la tarde?”

King hizo una mueca de dolor. Era verdad. Pete, quien ahora lo estaba maltratando, era ciértamente el peor de dos males. Tenía un tic nervioso frente a los perros policías, pero no podía evitarlo—estos eran los mismos perros que lo arrestaron,  en la casa del hombre que lo arrestó, quien era el dueño del perro que intentó secuestrar. Pero no era tan malo como Pete; ninguno de estos perros podía reconocerlo, ya que había cambiado demasiado desde entonces. Al menos en lo exterior. En su interior seguía siendo exáctamente el mismo y pensó que ellos se darían cuenta. Los perros tienen más sentidos de lo que los humanos saben.

“Muy bien” dijo King. Saltó de la canasta de la ropa sucia y se obligó a si mismo a mantener la calma. Se sentía relajado—el olor de la ropa recién lavada siempre suele ayudar—y sintió una sonrisa genuina aparecer en su rostro.

Cuando Fox abrió la puerta, King inmediátamente sintió los olores de los perros que lo habían aterrorizado hace un momento atrás. Sus orejas descendieron, sus pupilas se contrajeron y saltó dentro de la pila de ropa a esconderse.

“¡Oh no, no lo harás!” dijo Fox. Agarró a King de su corta pata, lanzándolo hacia afuera y arrastrándolo a través del piso de la cocina.

¡Cambié de opinión!” gritó King, raspando el suelo de linóleo, “¡Déjame ir a casa! ¡No quiero estar aquí!

Fox arrastró a King hasta el living mientras él aún seguía aferrado a un calcetín negro. Lo sentó en el sofá, fijándolo al almohadón. Los perros policías se acercaron, invadiendo su espacio personal. Entró en pánico y se enroscó como una bola mientras media docena de narices lo toqueteaban.

Fue presentado al Sargento Ralph, un pastor alemán y lider de la unidad, en cuya patrulla había sido llevado hasta la comisaría. Fido estaba directamente debajo suyo, tanto físicamente como en el sentido jerárquico; un Oficial de Primera Clase ya que 'Sargento' era el rango más elevado que un perro podría alcanzar en la policía. King aprendió todo esto mientras todo el mundo trataba de presentarse a la vez, pero todos sus olores tan de cerca sólo sirvieron para hacerlo sentir como un pequeño bulto de gelatina.

Luego de eso todos regresaron a lo que estaban haciendo. King, quien estaba sentado en el sofá y aún seguía aferrado firmemente al calcetín negro, de repente sintió que algo iba mal. Ahora que no era el centro de atención, el terror que sentía disminuyó a una mera paranoia persistente. Fido insistía en jugar a un juego de salón de algún tipo, pero todos lo abuchearon; eran perros policías después de todo, así que preferían los deportes. Kevin quería jugar afuera a taclear el Frisbee, pero la nieve que había caído era muy densa y ese era más bien un deporte de verano.

Kevin se cruzó de brazos y gruñó. “Okey, ¿cuál es tu estúpido juego?” preguntó.

“Se llama Yo Nunca. Todos agarren tres indicadores.” Le entregó mondadientes a cada uno, incluyendo a King. King observó los mondadientes. ¿En serio iban a jugar a un juego de salón? Esto le recordaba a las visitas a la casa de su tía Clarabelle.

“¿Qué es esto, un juego de ancianos?” dijo el ratón sobre la cabeza de Fido, “Podría haber jurado que jugué esto una vez en el agujero de mi tía.”

“Cállate Spo” dijo Fido, “intentemos esto una vez y luego podemos hacer algo más físico, como jugar a las escondidas”

“¿Escondidas con tacle?” preguntó Kevin, con las orejas levantadas.

“¡De ninguna manera vamos a destruir los muebles del Oficial Bill!” dijo Fido, “¿Recuerdas la última vez que añadiste el 'tacle' a un juego dentro de casa?”

El Sargento Ralph se rió burlonamente. “¿Estás bromeando? El tacle en Candyland es lo que hizo al juego divertido.”

Fido lo fulminó con la mirada. “Ahora . . . nos ponemos en círculo,” dijo Fido, “y deben decir algo que nunca hayan hecho. Entonces todos aquellos quienes hayan hecho esa cosa deberán darles uno de sus mondadientes. Yo empiezo así que prepárense”

Fido se puso a pensar por un momento, y entonces dijo, “Yo nunca perseguí mi cola”

Todos menos King y Kevin arrojaron un mondadientes hacia Fido y él los recogió y sonrió. “¿Ven? Ese es el tipo de cosas que se supone deben decir.”

“Pero yo no tengo una cola que perseguir” dijo Kevin. Por su aspecto, fue criado para ser un perro policía, teniendo sus orejas y cola operadas. King giró su cuello. Más allá de que adquirió una cola hace sólo un par de semanas, para colmo era corta y no muy perseguible que digamos.

“Ya sé” dijo el Sargento Ralph a continuación, “Yo nunca he usado mis gafas de sol en la noche.”

Todos menos King y Fox protestaron y luego le entregaron a Ralph un mondadientes.

“Es verdad” dijo el Sargento Ralph encogiéndose de hombros.

“¡Yo nunca perseguí un Frisbee!” dijo Kevin.

“Ehm, no Kevin,” dijo Fido, “tiene que ser algo que de verdad nunca hayas hecho.” El ratón sobre la cabeza de Fido soltó una risita.

“Oh.” Kevin se rascó la cabeza. “¿Entonces cómo voy a saber si hay algo que no haya hecho?”

“¿Probablemente porque no tendrás ningún recuerdo de estar haciéndolo?” sugirió Fido.

“Oh, en ese caso, ¡yo nunca conocí a mi propia madre!” dijo Kevin.

King había conocido a su madre, es obvio, así que le arrojó un mondadientes a Kevin. Kevin recogió los mondadientes—ambos. Fido había sido el único otro en perder un punto.

“Eh,” dijo King, “¿debo suponer que es un suceso frecuente?”

“La mayoría de ellos fueron directamente de la escuela de obediencia a la academia” dijo Fido. “¡Excelente, Kevin, excelente!” Aplaudió, y los demás aplaudieron sin entusiasmo.

King volvió a sentarse en su asiento, sintiéndose muy seguro de sí mismo repentinamente.

“Yo nunca he ido a la academia” dijo Fox.

“¡Ahhhg!” dijeron todos los perros policías. Los otros tres que King no conocía habían quedado eliminados, habiéndose quedado sin mondadientes.

“Esto es un fraude” dijo uno quien ni siquiera tuvo un turno, un Spaniel inglés con su apropiado acento, “Vamos, veamos que videojuegos tienen.”

Los tres dejaron la habitación, y Kevin parecía triste mientras miraba sus mondadientes. “Fido, ¿puedo irme? Esto es bobo.”

Fido giró los ojos hacia arriba. “Okey, okey, pero veamos si King al menos puede tener un turno. King, ¿tú te quieres ir?”

King pensó en escapar, pero luego sacudió su cabeza. “Bien . . . lo intentaré.”

King trataba de socializar lo más que podía, para tratar de dejar su paranoia a un lado. Pero mientras más decía, más sentía el profundo contraste con los perros. Pero si él seguía siempre callado acerca de sí mismo, podrían pensar que estaba escondiendo algo. Él era el perro nuevo, y no quería seguir siendo un extraño para ellos, no cuando trataron de ser amigables con él.

“Yo nunca . . .”

Cerró los ojos y pensó: ¿Qué cosa hacen los perros que la gente no?

“. . . olfatee el trasero de nadie”

King abrió los ojos y miró a su alrededor. Todos estaban paralizados y en silencio. Fox giró su cabeza. La boca de Fido estaba totalmente abierta. Ralph soltó sus mondadientes.

King entonces se dio cuenta de las implicaciones de lo que había dicho, y su persistente paranoia volvió a dispararse al terror total.

“¡Hey!” dijo Kevin, “¿Qué tal si jugamos taclear lo que sea que este juego es?”

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
avatar
Gren
Admin

Piscis Cabra
Mensajes : 409
Fecha de inscripción : 31/07/2013
Edad : 26
Localización : Argentina

Ver perfil de usuario http://housepetscomicsp.el-foro.com

Volver arriba Ir abajo

Re: [Prosa] Todos los hombres de King

Mensaje  CrisFurlong el Mar Oct 29, 2013 7:41 pm

Discupaa, traduciran/as la 2da parte Very Happy ?
avatar
CrisFurlong

Virgo Perro
Mensajes : 1
Fecha de inscripción : 07/10/2013
Edad : 22
Localización : Santiago,Chile

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Prosa] Todos los hombres de King

Mensaje  Gren el Mar Oct 29, 2013 8:09 pm

Sí, seguro, aunque más adelante. Primero tengo pensado terminar de traducir todos los cómics. También tengo que traducir la mini-historia de Sabrina y tal vez tambien traduzca los fan-comics, pero todo a su debido tiempo (soy humano, no una máquina X3).
avatar
Gren
Admin

Piscis Cabra
Mensajes : 409
Fecha de inscripción : 31/07/2013
Edad : 26
Localización : Argentina

Ver perfil de usuario http://housepetscomicsp.el-foro.com

Volver arriba Ir abajo

Re: [Prosa] Todos los hombres de King

Mensaje  Petta :D (OneTheFly) el Sáb Dic 12, 2015 1:43 am

¿La segunda parte salió o no ?
avatar
Petta :D (OneTheFly)

Virgo Serpiente
Mensajes : 24
Fecha de inscripción : 11/12/2015
Edad : 15

Ver perfil de usuario https://plus.google.com/u/0/100755050829894632117/posts

Volver arriba Ir abajo

Re: [Prosa] Todos los hombres de King

Mensaje  oOLanceOo el Jue Mayo 12, 2016 11:01 pm

Gren sabes en donde puedo encontrarla completa no importa si es en ingles ?
avatar
oOLanceOo

Tauro Mono
Mensajes : 54
Fecha de inscripción : 04/05/2016
Edad : 25

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Prosa] Todos los hombres de King

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.